Cómo convertirse en una madre dedicada

El proyecto T-Amar, del grupo Godllywood, desarrolla un trabajo importante con las mujeres que se vuelven madres muy jóvenes y también con aquellas que acaban siendo abandonadas por los socios o incluso por la familia. El proyecto nació de la voluntad de ayudarles a recuperar la autoestima y la confianza. Además, ofrece cursos profesionales y asistencia social y jurídica.

Hace aproximadamente 3 años, el T-Amar Uruguay realiza reuniones y actividades con las madres. El pasado 8 de octubre, unas 20 voluntarias se reunieron e hicieron un picnic especial para 260 madres y sus hijos. El encuentro tuvo lugar en una casa de eventos en Cordón, barrio de la capital del país, Montevideo.

Según la responsable del proyecto en el país, Patrícia Silva, acciones así dan a esas mujeres, que no tienen condiciones o tiempo de usufructuar de esos momentos con los hijos, la oportunidad de pasar una tarde toda interactuando y dedicando atención integral a ellos.

Además de los aperitivos que se ofrecieron a todos los presentes, el encuentro también contó con la realización de gincanas y dinámicas, como un concurso cultural, una carrera de bolsa de tela, varias competiciones y, al final, una presentación de danza.

Aprendiendo a ser madre

Los encuentros, las actividades, la atención y el cuidado especial de las voluntarias, ofreciendo además del apoyo material, ayuda espiritual y emocional, han ayudado mucho la relación entre madres e hijos.
La prueba de ello es la historia de la doméstica Patrícia Pereira, de 37 años, madre de 4 hijos. Ella cuenta que, después de comenzar a frecuentar el grupo, aprendió a tener más paciencia en las situaciones de lo cotidiano, en casa con los hijos, ya dedicarse más como madre.

“Yo era muy impaciente y descontaba eso en mi hijo. Al hacer la lección de casa, él siempre terminaba enojado y llorando. Al venir a las reuniones, aprendí a usar las palabras con cuidado y hacer de ese momento un período agradable para ambos. Otra cosa muy importante que aprendí fue no hacer diferencia entre mis hijos. Yo tengo 3 niñas y 1 niño y, a veces, inconscientemente, hacía esa diferencia por ser el único niño y el más joven de la familia, lo que generaba celos en mis hijas. Pero me di cuenta de ello a tiempo y cambió mi actitud. Aprendí a mirar a cada uno y dedicarme a todos. Así he avanzado y aprendido a cada reunión “, cuenta.

Desde 2012, el proyecto T-Amar ha ofrecido apoyo y concientización, transformando la vida de muchas madres solteras que, durante las reuniones del grupo, encuentran fuerza y ​​dirección para seguir adelante.

¿Y usted ha enfrentado dificultades para fortalecer su vínculo con los hijos? Participe en las reuniones del T-Amar en Av. 18 de Julio 2025 esq. Pablo de Maria.

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