18º Día del Ayuno de Daniel

Dios es espíritu.

A causa de esa realidad, Su Hijo Jesús enseña que Él busca adoradores que Lo adoren en espíritu y en verdad.

Cuando dice en espíritu, el Señor elimina cualquier sentimiento humano. O sea, excluye emociones provocadas por los cánticos regados al son de los instrumentos musicales.

No es que los himnos y la música sagrada sean malos. Pero, en honor a la verdad, mientras el fiel no nazca del Espíritu no estará en condiciones de adorar en espíritu, tampoco en verdad. ¿Cómo adorar en espíritu, si no tiene la naturaleza del Espíritu Santo?

Lamentablemente, la mayoría de las veces, el fiel está tan envuelto por el apelo emotivo de la música que termina rindiéndose a los caprichos del corazón.

Dios es espíritu. Solo el nacido del Espíritu Santo es espíritu también. No más alma viviente, no más emotivo o corazón de manteca.

Muchos, en el proceso de liberación o de nuevo nacimiento, han confundido las cosas espirituales con las emocionales. Y es justamente ahí que los espíritus engañadores operan la ilusión.

La adoración en espíritu y en verdad involucra a la razón humana, a su intelecto…

Dios es espíritu. Significa que Él es toda la inteligencia y sabiduría. ¿Cómo aceptaría la adoración regada de sentimientos puramente humanos?

Jesús hizo tantos milagros y reclutó a grandes multitudes. No por eso fue glorificado. Pero cuando algunos griegos quisieron verlo, dijo:

«Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.» Juan 12:23

¿Por qué no había sido glorificado antes, cuando bendijo al pueblo? Porque sabía que la gloria del pueblo curado era motivada por los milagros. No porque Él era el Hijo de Dios.

Por otro lado, los griegos eran diferentes. Eran inteligentes y querían VER al Hijo de Dios.

Lo mismo se da en el medio del pueblo en general. Glorifican a Jesús a causa de Sus favores. No por lo que realizó en el Calvario.

Muchos cristianos, a pesar de la sinceridad, no entendieron que la adoración basada en la emoción no tiene sentido ni cualquier beneficio. Al contrario, abre las puertas para que los espíritus engañadores entren.

Es justamente eso lo que ha sucedido en estos últimos tiempos. La tal fanerosis ha llevado a muchos a verdaderas aberraciones. Algunos incautos entran en “transe” (poseídos por demonios) y caen en el piso como muertos; otros, también poseídos, andan de rodillas alegando ser leones como el León de la tribu de Judá.

En el momento en el que el Señor Dios debería ser servido con lo mejor de la adoración, en espíritu y en verdad, es el diablo quien festeja el recibimiento de la “gloria de los carnales”.

Los espíritus engañadores utilizan los cuerpos de los incautos para “adorar” en la carne (emoción) y en la mentira (engaño).

Lector amigo, tenga cuidado para que no sea engañado.

Por el amor de nuestro Señor, por su Salvación y en Nombre del Señor Jesucristo, nunca ofrende a Dios algo que no le cueste nada.

La adoración en espíritu exige el uso del espíritu humano para el Espíritu de Dios. Palabras simples, sinceras y llenas de gratitud, de certeza y de amor verdadero. Palabras de reconocimiento de todo lo que Él hizo por usted.

Aproveche este domingo y determine, desde ya, ir a la iglesia con sed de adorarlo en espíritu y en verdad.

Mientras usted lee este mensaje, el Espíritu Santo lo toca, dando la certeza de que va a auxiliarlo a adorar a Su Hijo en espíritu y en verdad.

¡Sean todos bendecidos en el Nombre del Señor Jesucristo!