Falsa profecía

Decenas, tal vez cientos de astrólogos, teólogos y científicos ya han intentado predecir una fecha para el Apocalipsis. La más reciente afirma que un cuerpo celeste desconocido, llamado Nibiru o Planeta X, colisionaría con la Tierra el 23 de septiembre de 2017, el último sábado.

En principio, las encuestas decían que el evento ocurriría en mayo de 2003, pero cuando nada sucedió, sus seguidores hicieron una nueva interpretación, con una conexión con uno de los ciclos del calendario maya, y la programaron para diciembre de 2012, que también se equivocó.

La última teoría, que combina astronomía, investigación científica y pasajes bíblicos, sería la de septiembre que, como usted puede ver, también se equivocó.

La verdad

Muchas fechas ya han sido marcadas para el fin del mundo. Este acontecimiento suele generar mucha curiosidad, interés y miedo en la humanidad que intenta imaginar el día en que el planeta y la vida como conocemos tendrá un fin. Por más que intentan, no podrán encontrar una respuesta.

 “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.  Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.”Marcos 13:32-33

En vez de fechas y previsiones, el Señor Jesús orientó sobre las señales que anteceden a su regreso (lea el capítulo 13 del libro de Marcos), para que podamos prepararnos para ese momento, cuidando la salvación del alma. “Los preocupados por la apariencia física y con las picuitas de este mundo podrido que cuidan de sus respectivas almas, porque las consecuencias de esas profecías serán dramáticas”, advierte el obispo Macedo.

Para tener y mantener la certeza de la Salvación, cualquier esfuerzo es válido como dice el apóstol Pablo:

“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” 1 Corintios 9:27

“Golpear el cuerpo es maltratar la carne, es decir, la carne quiere una cosa y yo hago otra. Resumiendo es poner límites, eso se llama disciplina. El apóstol no quería ser descalificado, reprobado. Él sabía que no iba a ganar el mundo entero y perder su propia alma “, explica el obispo Macedo.

Para entender mejor sobre el tema, participe en el Estudio del Apocalipsis, que ocurre los domingos, a las 18h, en Av. 18 de Julio 2025, esquina Pablo de Maria.

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