¿Por qué sacrificar si Jesús ya sacrificó?

Esta es la pregunta de muchos que no entienden la diferencia entre sacrificio por pecado y sacrificio por prueba.

Cuando el Señor Jesús fue a la cruz a sacrificarse por nosotros, Su sacrificio fue por nuestros pecados. Él fue el Cordero ofrecido por el Padre como Sustituto. Desde entonces, no es más necesario sacrificar por pecados. Basta creer, aceptar la Ofrenda del Padre y vivir en obediencia a Su Palabra para recibir el perdón, y consecuentemente la Salvación.

Pero el sacrificio por pecado era solo un tipo de sacrificio. No hay ninguna indicación de que otros sacrificios que prueban la fe hayan sido abolidos por Jesús. Al contrario, vemos las mismas pruebas de fe siendo exigidas y practicadas también en el Nuevo Testamento. Véase el joven rico (Lucas 18:22), Zaqueo (Lucas 19:8), la Iglesia Primitiva (Hechos 4:34) y el consejo de Pablo (2 Corintios 8:8), entre tantos otros.

Cuando Dios le pidió a Abraham su hijo Isaac como sacrificio, no fue porque Abraham estaba en pecado. Fue una prueba de su fe. De la misma forma, cuando le pidió a Gedeón el segundo toro de su padre, no fue un sacrificio por pecado, sino una prueba de su dependencia de Él.

Este tipo de sacrificio, para probar la fe, nunca fue abolido. Es tan necesario y real hoy como lo fue desde los primordios del Génesis.