¿Quién es el sacrificio?

Mi vida fue una antes y pasó a ser otra después del día 06/09/1984, cuando decidí entregarla al Sacrificio. Él me transformó. Yo estaba enfermo y Él me curó; yo estaba endemoniado y Él me liberó; yo estaba vacío y Él me llenó de Su Espíritu. Él me enseñó a ser hombre, a construir un hogar, me enseñó a marcar la diferencia como jefe de familia, me enseñó a servir a Dios con temor y temblor, puso dentro de mí la pasión por las almas afligidas y me ha hecho un vencedor. Alabado sea el nombre del Sacrificio.

Para quien está trabajado y cargado, el Sacrificio dice:

“Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar.” Mateo 11:28

 

Él llama a quien no se escandaliza de Él:

“…bienaventurado es el que no halle tropiezo en Mí.” Mateo 11:6

 

A aquellos que quieren ser Sus discípulos y perder la vida antigua para ganar una vida nueva, Él los invita:

“…Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará.” Mateo 16:24-25

 

El Sacrificio dice que no hay otro camino que nos lleva al Padre:

“…Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.” Juan 14:6

 

Él da el consejo de cómo recibir nuestras bendiciones:

“Y todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13

 

Aquí es un toque para los incrédulos:

“Creedme que Yo soy en el Padre, y el Padre en Mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” Juan 14:11

 

Y para completar y cerrar con llave de oro, Él promete:

“Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir…” Juan 14:16-17

 

Jesús es el Sacrificio, Él:

“…Se entregó a Sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:2

 

Es simplemente imposible que un ser humano en la faz de la Tierra obedezca a la Palabra de Dios sin que tenga que sacrificar sus voluntades y todo aquello que pueda ocupar el espacio que pertenece al Señor Jesús en su interior. Por lo tanto, el sacrificio es el camino que nos conduce, no solamente al éxito aquí en este mundo, sino principalmente a la Salvación de nuestras almas.

PIÉNSENLO.

Que Dios los bendiga.