La muerte de Jesús no fue una muerte cualquiera; fue el cumplimiento perfecto de la misión que el Padre Le encomendó. Un acto de amor, obediencia y entrega que cambió el destino de toda la humanidad.
“Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu”. Juan 19:30
Por Su sacrificio, alcanzamos misericordia.
Por Su obediencia, hoy tenemos la oportunidad de alcanzar la Salvación.
Y por Su entrega incondicional, Él espera que cada uno se entregue a Él de cuerpo, alma y espíritu.
Jesús ya dio Su vida por nosotros. Pero vos, ¿qué vas a hacer con la oportunidad que Él te ofrece?
Para que una persona pueda recibir plenamente la oportunidad de Salvación que Jesús conquistó en la cruz, primero necesita ser libre de aquello que la mantiene atada y lejos de Él. Libre de los miedos que paralizan, de los pensamientos que atormentan, de la culpa que pesa, de las heridas que aún duelen y de toda opresión espiritual que roba la paz.
Cuando Dios nos libera, podemos recibir la nueva vida que Él ofrece.
Por eso, este Viernes Santo representa mucho más que un día en el calendario: es una oportunidad para que Dios trabaje en tu interior y seas libre de todo aquello que te quita la paz e impide que abraces la vida que Él quiere darte.
No podés perderte este momento.
Es una oportunidad para entregar tus cargas y permitir que Dios haga lo que nadie más pudo hacer.
Te esperamos este 3 de abril, principalmente a las 15 h, y recibirás el Aceite de la Luz, símbolo de claridad, dirección y renovación espiritual.
En Av. 18 de Julio 2025 y en todas las Universal del país (Direcciones)







