El pasado domingo 8 de marzo se realizó el Luau “Ondas Eternas”, un evento que reunió a más de 1.000 personas en la Expo Platea de Atlántida. Más que un encuentro recreativo, la propuesta tuvo un propósito claro: invitar a los asistentes a reflexionar sobre el rumbo de sus vidas y sobre aquello que verdaderamente permanece.
En una generación marcada por las redes sociales, la exposición constante y la búsqueda de validación digital, muchas veces los jóvenes se enfrentan a sentimientos de vacío o falta de propósito. Frente a esa realidad, el evento creó un espacio diferente, donde se habló de identidad, valores y de la importancia de construir una vida basada en principios que trascienden lo pasajero.
Un mensaje para esta generación
Durante el encuentro se destacó una enseñanza basada en las palabras del Señor Jesús:
«El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
Este mensaje llevó a los participantes a reflexionar sobre cómo muchas personas intentan llenar vacíos emocionales con cosas temporales como la fama, el dinero, la vanidad, relaciones destructivas, vicios o la constante búsqueda de aceptación en el mundo virtual.
Sin embargo, el enfoque principal del Luau fue mostrar que, aunque muchas cosas en la vida pasan, lo que viene de Dios permanece para siempre.
Una historia de transformación
Uno de los momentos más significativos del evento fue el testimonio de Sarai. La joven compartió cómo su vida estuvo marcada por traumas causados por un abuso que sufrió en el pasado, situación que la llevó a enfrentar profundas heridas emocionales y a involucrarse en vicios.
Sarai explicó que su historia comenzó a cambiar cuando conoció la “Onda Eterna”, que representa la Palabra de Dios. A través de ella pudo sanar su interior, perdonar, liberarse de aquello que la ataba y reconstruir su vida.
Hoy, según relató, vive una realidad completamente diferente: con paz, propósito y una nueva perspectiva para el futuro.
Su testimonio dejó un mensaje claro para todos los presentes: no dejar pasar la Onda Eterna, ya que es la que realmente puede transformar una vida.
Un encuentro que dejó una reflexión
El Luau “Ondas Eternas” se convirtió así en un momento de reflexión para cientos de jóvenes y familias que participaron del evento. La propuesta fue recordar que, aunque la juventud, las emociones y las tendencias cambian con el tiempo, la Palabra de Dios sigue siendo una base firme para enfrentar los desafíos de la vida.





















