Close Menu
  • Home
  • Blogs
    • Obispo Macedo
    • Ester Becerra
    • Obispo Julio Freitas
    • Viviane Freitas
    • Obispo Renato Cardoso
    • Cristiane Cardoso
  • TV Universal
  • Destacados
  • El Universal
  • Direcciones
  • Donar
  • Contacto
Últimos blogs

¿Cómo quebrar la maldición hereditaria que actúa en tu familia?

Autoayuda: un encuentro para entender lo que te pasa y salir adelante

Comenzó el Ayuno de Daniel

Facebook Instagram
  • Home
  • Blogs
    • Obispo Macedo
    • Ester Becerra
    • Obispo Julio Freitas
    • Viviane Freitas
    • Obispo Renato Cardoso
    • Cristiane Cardoso
  • TV Universal
  • Destacados

    Autoayuda: un encuentro para entender lo que te pasa y salir adelante

    21/07/2026

    Universal rumbo a los 50 años

    07/07/2026

    ¿Por qué todo lo que vives se convierte en un problema?

    30/06/2026

    Lluvia temprana y tardía: El tiempo de Dios y el crecimiento espiritual

    24/06/2026

    Julio: el Mes de la Lluvia Tardía en el Monte Sión

    19/06/2026
  • El Universal
  • Direcciones
  • Donar
  • Contacto
Facebook Instagram YouTube
Iglesia Universal UruguayIglesia Universal Uruguay
DONAR
Iglesia Universal UruguayIglesia Universal Uruguay
Home»Mundo cristiano»Mensajes»¿Qué era lo que Abraham más quería?
Mensajes

¿Qué era lo que Abraham más quería?

21/01/2019073 mins de lectura
Social Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Social
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

Es muy probable que la respuesta haya venido automáticamente a su mente: “Un hijo, ¡claro!” Pero, en realidad, el querer de Abraham iba mucho más allá de eso, conforme sus actitudes pueden comprobarlo. El deseo que ardía dentro de su pecho no era simplemente recibir la bendición, el hijo, sino dar, ser la propia bendición, generar una nación para la gloria de Dios.

Lo que Abraham más quería no era un hijo. Si todo lo que él quería hubiese sido un hijo, no lo habría sacrificado en el Altar – a fin de cuentas, ¡ya lo tenía! Lo que Abraham más quería era agradar a Dios.

Realmente, hubo un cierto momento en el que todo lo que quería era un hijo. La visión de Abraham estaba enfocada en eso.

Señor Dios, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo?
Génesis 15:2

Inmediatamente, Dios lo llevó afuera y le mostró las estrellas del cielo. Entonces, la visión de Abraham se abrió.

A partir de ese momento, comprendió que lo que estaba en cuestión no eran sus propios planes, sino los Planes de Dios. De pronto, su pedido que, hasta entonces, parecía tan grande, se volvió insignificante delante de lo que Dios quería – después de todo, ¿qué es un hijo comparado con una nación? El héroe de la fe notó que un hijo podría responder a su necesidad, pero no era suficiente para responder a la necesidad del Plan de Dios. Por consiguiente, todo lo que él comenzó a desear más fue agradar a Dios, respondiendo a las necesidades de Su proyecto por medio de la nación que nacería de él.

Cuando notamos que lo que tenemos y queremos es poco en relación a lo que Dios tiene y quiere, no tenemos miedo de sacrificar, de dar lo que sea. Incluso sintiendo el dolor latiendo en su pecho, Abraham entregó a su hijo en el Altar, porque su visión no estaba más en Isaac, sino en las estrellas del cielo y en la arena del mar. Su sueño era el sueño de Dios, y Abraham sabía que Dios jamás le pediría que hiciera algo que estorbara Su propio sueño.

Quizás usted esté enfocado solo en un hijo – la solución de un problema, sea familiar, sentimental, económico o de salud – y no ha visto la grandeza de aquello que Dios planea hacer a través de su vida. Quizás ese hijo sea suficiente para usted, pero no lo es para Dios. ¿Y qué es lo que usted más quiere? ¿Agradarse a sí mismo o a Dios? ¿Aferrarse a lo que usted ya tiene y desea, o aferrarse a lo que Dios tiene y desea para usted y para la humanidad?

Abraham no fue egoísta. Muy por el contrario: no tuvo miedo de renunciar a su sueño por el sueño de Dios. Y, a fin de cuentas, ¿sabe de lo que él se dio cuenta? De que no necesitaría quedarse sin su hijo, solo era necesario que no tuviera su corazón en él. Y, porque el corazón de Abraham no estaba en su hijo – sino en Dios -, el Altísimo pudo concederle su deseo, y añadirle realizaciones aún mayores a su vida.

Compartir. Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Artículo anteriorDios, Su siervo y Su Reino
Artículo siguiente ¿Ser o hacer?

Relacionados

¿Cómo quebrar la maldición hereditaria que actúa en tu familia?

21/07/2026

Comenzó el Ayuno de Daniel

13/07/2026

Ayuno de Daniel por la Lluvia Tardía: rumbo al Monte Sión

01/07/2026
Añadir Comentario

Comments are closed.

Más recientes

¿Cómo quebrar la maldición hereditaria que actúa en tu familia?

21/07/202619 clicks

Autoayuda: un encuentro para entender lo que te pasa y salir adelante

21/07/202624 clicks

Comenzó el Ayuno de Daniel

13/07/202631 clicks

Universal rumbo a los 50 años

07/07/202650 clicks
Más vistos

Navidad: el verdadero significado

24/12/2020867 clicks

Navidad Solidaria

23/12/2024486 clicks

Entrega del Aceite Consagrado en Tierra Santa

09/01/2025397 clicks
Últimos Blogs

El temor del Señor nace de la fe y conduce a la voluntad de Dios.

¿Cómo podemos servir a los demás?

Dios no es un mago, y mucho menos un camarero.

© 2026 Iglesia Universal - Todos los derechos reservados.

Escriba aquí su búsqueda y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.

 

Cargando comentarios...
 

Debe estar conectado para enviar un comentario.