La fe y el temor del Señor van de la mano. En uno de sus mensajes diarios el Obispo Edir Macedo destacó esta enseñanza, explicando que la confianza en Dios lleva a la persona a obedecer su Palabra y vivir según su voluntad.
Según él, la salvación que ofrece Jesús llega a aquellos que se ponen de acuerdo con Dios de todo corazón, aceptando el sacrificio del Señor Jesús y poniendo la fe por encima de los sentimientos y las circunstancias.
La fe y el temor van de la mano.
A lo largo de su reflexión, el obispo hizo hincapié en que existe un vínculo directo entre la fe y el temor de Dios.
«Cuando hay temor, es porque hay fe. Si hay fe, hay temor «, afirmó.
Según él, el temor del Señor nace cuando una persona reconoce la presencia de Dios y comienza a vivir en obediencia a su voluntad.
Además, recalcó que Dios está presente en todas partes y conoce todas las necesidades humanas. Sin embargo, espera que la fe se manifieste en la vida de cada persona.
El ejemplo del centurión romano
Para ilustrar esta confianza, el obispo recordó el pasaje del centurión romano que acudió a Jesús para pedirle la cura de su siervo.
El relato se encuentra en Mateo 8:5-13 . En aquella ocasión, el centurión declaró:
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa; pero di una palabra, y mi siervo sanará.» – Mateo 8:8
Ante esa actitud, Jesús respondió:
«En verdad os digo que no he hallado en Israel a nadie con tanta fe.» – Mateo 8:10
Según el obispo, esta es la fe que agrada a Dios: confianza plena en su Palabra, incluso sin verlo ni sentirlo.
La concordancia con Dios
Otro punto que se destacó fue la necesidad de estar en sintonía con Dios para que sus promesas se cumplan en la vida de una persona.
El obispo explicó que el Señor respeta las decisiones individuales y espera que cada persona exprese su fe con sinceridad.
Por lo tanto, animó a los oyentes a presentar sus necesidades directamente a Dios, seguro de que Él conoce el corazón y escucha a quienes lo invocan.
El Espíritu Santo y el verdadero temor
Durante su mensaje, el obispo también hizo hincapié en que es el Espíritu Santo quien produce el verdadero temor de Dios en el corazón humano.
Según él, es el Espíritu Santo quien guía los pensamientos, fortalece la fe, revela la voluntad divina y ayuda a la persona a apartarse del pecado, las mentiras y todo aquello que desagrada a Dios.
Además, explicó que el temor del Señor no está relacionado con el miedo en sí mismo, sino con la conciencia de la presencia de Dios y la confianza en sus promesas.
Para concluir, recordó la invitación que le hizo Jesús:
«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.» – Mateo 11:28
Finalmente, animó a cada persona a confiar en la Palabra de Dios, a buscar su presencia y a vivir por fe, manteniendo sus corazones alineados con su voluntad.
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