En la Sede Nacional se realizó una reunión especial con motivo de la graduación de nuevos colaboradores y obreros, una ocasión para fortalecer la fe y recordar la importancia de permanecer firmes en el Señor Jesús, aun frente a las dificultades.
Durante el encuentro, se destacó el valor de la memoria espiritual, es decir, mantener presente todo lo que Dios hizo en nuestras vidas. Recordar Su cuidado, Su fidelidad y las experiencias vividas con Él nos ayuda a fortalecer nuestra fe y a no permitir que los problemas o los sentimientos nos hagan retroceder.
A la luz de la Palabra de Dios, se compartieron enseñanzas basadas en Salmos 103:2, que nos invita a no olvidar ninguno de los beneficios del Señor, y en Efesios 6:10-20, donde se nos orienta a vestirnos de toda la Armadura de Dios para permanecer firmes ante las adversidades.
Tambiénse resaltó que, aunque las dificultades formen parte del camino, no debemos dejar de mirar hacia adelante, servir a Dios con amor y gratitud, ni descuidar nuestra comunión con Él. Así como es importante estar preparados para enfrentar las luchas, también debemos reconocer que contamos con el cuidado y la protección del Señor.
Otro de los puntos destacados fue la importancia de no vivir mirando hacia atrás. Quien permanece aferrado a lo que hacía antes corre el riesgo de estancarse, dejar de crecer espiritualmente y descuidar aquello que más importa: su salvación.
La graduación representa una nueva etapa de compromiso y responsabilidad en la Obra de Dios. Por eso, es fundamental conservar una fe viva, recordar de dónde el Señor nos sacó y continuar avanzando con los ojos puestos en Él.
Recordar lo que Dios hizo fortalece nuestra fe, renueva nuestra gratitud y nos impulsa a seguir adelante sin retroceder.







