Una Noche de alerta y unidad espiritual donde más de 900 personas estuvieron presentes en nuestra Sede nacional.
Ella entonces dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima! Y él despertó de su sueño, y dijo: Saldré como las otras veces y escaparé. Pero no sabía que el Señor se había apartado de él. Jueces 16:20
Dalila no representa una persona, sino la acomodación que trae una falsa sensación de bienestar y seguridad.
La acomodación comienza cuando dejamos de ejercitar la Fe y bajamos la guardia espiritual.
El problema de Sansón no fue la falta de fuerza, sino la falta de Temor a Dios.
Nuestra fuerza no está en un Título, sino en obedecer a Dios y honrar nuestra palabra delante de Él.
La acomodación en la Fe nos va alejando poco a poco de Dios, casi sin que lo notemos.
Dios no se aparta de nosotros; somos nosotros quienes nos apartamos cuando elegimos nuestra propia voluntad.
Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función. Romanos 12:4
Dios es la Cabeza, y nosotros somos miembros del Cuerpo.
Yo no soy la Iglesia, yo soy parte de la Iglesia.
La Iglesia de Jesús está formada por aquellos que reconocieron su verdadero estado, se arrepintieron y fueron sellados por el Espíritu Santo.
El mayor deseo de Dios es morar en nosotros a través del Espíritu Santo.
Aunque somos diferentes, ese individualismo es Divino para que en Él seamos uno.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros y todos son importantes, en la Iglesia uno complementa al otro.
Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios. Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. Y si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino? Mateo 12:24-26
En la época del Señor Jesús, los más “correctos” y perfeccionistas criticaban lo que Él hacía.
Ni satanás trabaja dividido; es él quien intenta sembrar división y excusas.
El mal odia la unidad, porque sabe que unidos somos más fuertes e invencibles.
Nosotros servimos a la Palabra, no al hombre; creemos y practicamos lo que está escrito.
El Espíritu Santo nos une para que permanezcamos firmes y miremos en la misma dirección: la Voluntad del Padre.
La acomodación debilita. La división destruye. Pero la unidad en el Espíritu Santo nos mantiene firmes en la Fe.
¿Qué aprendiste en esta noche especial? Te leemos.







