“… en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene; porque Dios Es Mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas”. 1 Juan 3:20
El que está lejos, desviado, apartado de la Presencia del Señor Jesús, muchas veces vive bajo la condenación de su propio corazón y de su conciencia. Y cuando hay condenación, todo queda bloqueado, trabado, porque la persona comienza a sentirse indigna de acercarse nuevamente a Dios.
¿Tu corazón te condena?
Si el corazón está bajo condenación, el problema está dentro de la persona, y cada persona debe hacer su parte para quitar de sí misma esta condena y volver a acercarse al Padre Celestial:
“Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios; y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos Sus Mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él”. 1 Juan 3:21-22
- Este día habrá Santa Cena.
- Podrás volver a tener Paz.
- Podrás recuperar tu salud espiritual, emocional y física.
- Aunque tengas una culpa en tu interior, el Padre Celestial te sigue amando.
- La voz del acusador, a través de espíritus engañadores, te condena para que no regreses a los Brazos del Padre Celestial.
Por eso, no queremos usar la Palabra de Dios para aumentar la condenación, sino para mostrar que existe un camino de regreso.
Quebraremos las cadenas que te impiden regresar, usando estos versículos, no para condenarte, sino para mostrarte que todavía podés volver:
“Volverán los rescatados del SEÑOR, entrarán en Sión con gritos de júbilo, con alegría Eterna sobre sus cabezas. Gozo y Alegría alcanzarán, y huirán la tristeza y el gemido”. Isaías 35:10
Esta es la Voluntad de Dios para quien está lejos: que vuelva, que sea rescatado, que recupere el Gozo y la Alegría, y que la tristeza y el gemido huyan de su vida.
Pero para regresar, es necesario escuchar la Voz de Dios y no permitir que el engaño del pecado endurezca el corazón:
“Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios Vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado. Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad, en cuanto se dice: SI OÍS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACIÓN”. Hebreos 3:12-15
El mensaje es claro: no permitas que la culpa, la condenación o el engaño del pecado te hagan permanecer lejos del Padre Celestial.
Si hoy escuchás Su Voz, todavía podés volver.
El domingo 30 de agosto puede ser el día de dejar atrás la condenación y volver a los Brazos del Padre Celestial.
Especialmente a las 9:30 h, en todos los Templos de la Universal.
Otros horarios: 7 h, 15 h y 18 h.







