Así como un día el Señor Jesús entró a Jerusalén, Él también quiere entrar en nuestras vidas. Su entrada no fue casual: fue la demostración de que el Rey prometido llegaba, no con fuerza militar ni imponiendo poder, sino con humildad, mansedumbre y el deseo de traer Salvación
“Regocíjate sobremanera, hija de Sión. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu Rey viene a ti, justo y dotado de Salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna”. Zacarías 9:9
Ese mismo Rey sigue viniendo hoy. Y este Domingo de Ramos es una oportunidad para que Le abras la puerta de tu vida a Jesús, permitiéndole traer la Salvación que tanto buscás para vos y para tu familia.
Pero, para que esto ocurra, vos mismo tenés que invitarlo a entrar.
Jesús no fuerza la puerta; Él respeta tu voluntad. Aunque es Rey, nunca Se impone.
Él espera que seas vos quien decida dejarlo reinar. Y, cuando lo hacés, empieza el cambio.
Él entra para ordenar lo que está desordenado, sanar lo que está herido, traer luz donde había oscuridad y transformar lo que parecía imposible.
Porque eso hace un rey: guía, protege, dirige. Y cuando dejamos de querer gobernarnos solos y nos sometemos a Su Palabra, empezamos a experimentar Su dirección, Su paz y alcanzamos Salvación.
Por eso, te invitamos a vivir un Domingo de Ramos especial, un día para recibir al Rey con alegría y fe, y permitirle que haga en vos y en tu familia lo que solo Él puede hacer.
Te esperamos este 29 de marzo, a las 09:30H en nuestra Catedral de la Fe Av. 18 de Julio 2025 y en todas las Universal del país (Direcciones)







