Millones de personas participaron del clamor en busca del Espíritu Santo y renovaron su fe en las promesas de Dios durante el clamor guiado por el obispo Macedo, directamente desde el Monte Sión

El Gran clamor en el Monte Sión marcó la mañana del domingo (2) y reunió a millones de personas de todo el mundo, presentes en los templos de la Universal y a través de emisiones en UNIVER Video y YouTube. Directamente desde el Monte Sión, en Israel, el obispo Edir Macedo, acompañado de obispos de varios países donde está presente la Iglesia Universal, dirigió la reunión que marcó el cierre de la Hoguera Santa y el Ayuno de Daniel, invitando a todos a clamar por el bautismo con el Espíritu Santo.
La importancia de tocar la trompeta en Sión
Basándose en la Palabra de Dios, el obispo Macedo explicó que la llamada a tocar la trompeta en Sión representa una oración sincera, hecha con todo el corazón.
«Tocad trompeta en Sión, promulgad ayuno, convocad asamblea.» (Joel 2:15)
Dios no espera palabras memorizadas, sino una conversación verdadera.
«Cuando oramos, hablamos con Dios, y Dios se agacha para escuchar nuestra oración. La trompeta es nuestra boca, nuestra lengua y nuestra mente», añadió.
El obispo también instruyó a quienes aún no han recibido el Espíritu Santo a centrar toda su fe en este propósito, recordando la enseñanza de Jesús:
«Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto.» (Mateo 6:6)
El mayor regalo de Dios
Durante el mensaje, el obispo Macedo subrayó que el Espíritu Santo es el mayor don que una persona puede recibir y que Su presencia va mucho más allá de los dones o manifestaciones externas.
«Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre; y serás una bendición.» (Génesis 12:1-2)
Es decir, quien recibe el Espíritu Santo, como Abraham, empieza a llevar la presencia de Dios y se convierte en primogénito espiritual, viviendo bajo Sus promesas y siendo testigo de Su poder.
Un clamor por toda la tierra
Junto a obispos y sus esposas, el obispo Macedo condujo un clamor en favor de todos los que participaban de la reunión. Independientemente de la religión, se invitó a los participantes a clamar por su propia salvación. La oración se dirigió para que el Espíritu Santo fuera derramado sobre quienes buscaban esta promesa y que la Iglesia de Cristo permaneciera unida en una sola fe.
A continuación, el obispo Renato Cardoso reforzó la promesa bíblica de que «todo aquel que invoca el nombre del Señor será salvo» (Hechos 2:21). Y determinó el bautismo con el Espíritu Santo y la liberación para todos los participantes.
Durante la oración, el obispo enfatizó que la verdadera liberación comienza en la persona y, a partir de esta transformación, alcanza todas las áreas de la vida.
Al concluir el mensaje, el obispo Macedo afirmó que Dios siempre cumple Su Palabra para quienes creen. Quienes reciben el Espíritu Santo comienzan a reflejar el carácter, la justicia y la verdad de Cristo, convirtiéndose en un testimonio vivo de Su presencia dondequiera que estén.







