Close Menu
  • Home
  • Blogs
    • Obispo Macedo
    • Ester Becerra
    • Obispo Julio Freitas
    • Viviane Freitas
    • Obispo Renato Cardoso
    • Cristiane Cardoso
  • TV Universal
  • Destacados
  • El Universal
  • Direcciones
  • Donar
  • Contacto
Últimos blogs

Mega Dance 2026

MayoRescate

Encuentro de las Familias – Tacurembó

Facebook Instagram
  • Home
  • Blogs
    • Obispo Macedo
    • Ester Becerra
    • Obispo Julio Freitas
    • Viviane Freitas
    • Obispo Renato Cardoso
    • Cristiane Cardoso
  • TV Universal
  • Destacados

    Mega Dance 2026

    03/06/2026

    Encuentro de las Familias – Tacurembó

    26/05/2026

    Encuentro de las Familias – Salto

    12/05/2026

    Celebración de los Casamientos 2026

    05/05/2026

    Encuentro de las Familias – Rivera

    29/04/2026
  • El Universal
  • Direcciones
  • Donar
  • Contacto
Facebook Instagram YouTube
Iglesia Universal UruguayIglesia Universal Uruguay
DONAR
Iglesia Universal UruguayIglesia Universal Uruguay
Home»Obispo Macedo»El ADN del infierno
Obispo Macedo

El ADN del infierno

28/06/2017032 mins de lectura
Social Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Social
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

El pecado ha sido la peste más letal de la faz de la Tierra. No solo contaminó a la raza humana y a los animales, sino a todo el planeta Tierra. Solo había y hay una manera de eliminar la maldición del pecado: la muerte del pecado. Pero, ¿cómo matar al pecado sin sacrificar al pecador? Solamente a través de un sustituto del pecador que fuese perfecto o sin pecado.

El sustituto a ser sacrificado no podía estar contaminado de pecado. Es como si alguien quisiera donar sangre impura. No podría. Así es con el sustituto del pecador: tiene que ser PERFECTO.

El animal inocente y perfecto sacrificado para cubrir la “desnudez” de Adán y Eva tipificó al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El sacrificio de aquel animal sirvió para mantener a la raza humana viva, pero enferma en el alma y contaminada con el maldito ADN del pecado. Así, la humanidad creció infectada.

Adán y Eva continuaron viviendo, pero SEPARADOS del Altísimo.

Para que la raza humana pudiera VOLVER a la comunión con Él, Dios instituyó las Leyes de las Ofrendas y de los sacrificios. Tales Leyes tenían que responder al principio de la Fe. Imagínese al pecador aproximándose a Dios con una ofrenda de sacrificio en la mano y lleno de odio en el corazón. ¿Sería eso posible?

Las ofrendas voluntarias, las ofrendas de sacrificio por el pecado y por la conquista, las ofrendas alzadas de los sacrificios pacíficos y todas las demás ofrendas y diezmos tienen sus objetivos distintos, sin embargo, cada una de ellas tiene un significado distinto, pero todas cargan Un Solo Espíritu: El Espíritu de la Fe. Solo tiene coraje para subir al Altar y sacrificar aquel a quien el Espíritu de Dios le revela la Fe.

Compartir. Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Artículo anterior¿Por qué sacrificar si Jesús ya sacrificó?
Artículo siguiente Abuela sudafricana

Relacionados

Dios no es un mago, y mucho menos un camarero.

10/11/2025

Cuando el hambre habla más fuerte: el error de Abraham y el peligro de las malas intenciones

28/10/2025

Den gracias a Dios, por los espinos en la carne

26/08/2025
Añadir Comentario

Comments are closed.

Más recientes

Mega Dance 2026

03/06/20263 clicks

MayoRescate

28/05/202620 clicks

Encuentro de las Familias – Tacurembó

26/05/202626 clicks

Godllywood Autoayuda – Obedecer a Dios nos vuelve libres.

26/05/202615 clicks
Más vistos

Navidad: el verdadero significado

24/12/2020824 clicks

Navidad Solidaria

23/12/2024468 clicks

Entrega del Aceite Consagrado en Tierra Santa

09/01/2025371 clicks
Últimos Blogs

¿Cómo podemos servir a los demás?

Dios no es un mago, y mucho menos un camarero.

La levadura de Dios

© 2026 Iglesia Universal - Todos los derechos reservados.

Escriba aquí su búsqueda y presione Enter para buscar. Presione Esc para cancelar.

 

Cargando comentarios...
 

Debe estar conectado para enviar un comentario.