La Biblia describe que un ciego vino a encontrarse con Jesús y le dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?” y el ciego dijo: “Maestro, que tengo vista”. Entonces Jesús le dijo: “Ve, tu fe te ha salvado”. (Marcos 10.51-52).

 Imagínese que el Señor le pregunte a una persona qué quiere. Está dispuesto a satisfacer las necesidades de Sus siervos, pero también deben preguntarle a Dios cuál es Su voluntad y cómo deben actuar para ponerla en práctica.

Dios quiere que Sus siervos hagan su parte. El león es considerado el rey de la jungla porque es el animal que actúa y no tiene miedo de hacer lo que hay que hacer. Si el león quiere atrapar a una presa, la persigue. Asimismo, quiere que Sus siervos hagan lo mismo.

Es necesario entender que Dios permite que ocurran las luchas y las dificultades para que la persona grite pidiendo Su ayuda y se acerque a Él.

Entonces Él se pone a su disposición y la rescata. Después de todo, si las personas no tuvieren problemas, no manifestarían la fe y no conocerían la gloria de Dios.

Así que, hable con Dios, invoque Su Santo Nombre y pida Su ayuda. Entonces Él se encontrará con usted y satisfará sus necesidades.  No mire atrás ni mire a los demás, solo mire a Dios. Él es quien puede ayudarle.