La celebración de los casamientos fue un evento profundamente significativo que se llevó a cabo en la Sede Nacional de la Iglesia Universal en Uruguay, así como en diversas iglesias del país.
Este mismo día, la ceremonia se replicó en todos los países donde la Iglesia Universal está presente, uniendo a miles de parejas bajo un mismo propósito: construir una base sólida para la familia a través del matrimonio.
El encuentro tuvo como objetivo principal enseñar a los presentes que, para que todas las áreas de la vida funcionen correctamente, la primera alianza que debe establecerse es con Dios, la cual los presentes tuvieron la oportunidad de establecerla por medio de la Santa Cena, reafirmando su compromiso con Dios como fundamento de sus vidas.
Posteriormente, se llevó a cabo la renovación de votos de todos los matrimonios presentes, fue un momento lleno de alegría, perdón, reconciliación en el que muchas parejas recordaron el día en que comenzaron su historia juntos y renovaron su promesa de amor, fidelidad y compañerismo.
Finalmente, llegó el momento más esperado, al son de la música, las parejas comenzaron a entrar, avanzando con seguridad hacia el Altar para realizar su compromiso ante el Dios vivo. En sus rostros se reflejaba la alegría y la intensidad de vivir ese instante junto a la persona amada. Uno a uno, fueron subiendo al altar para pronunciar sus votos, conscientes de que esa familia que estaban formando no se basaba únicamente en ellos, sino que tenía a Dios como su Principio y su Guía.
Fue un momento verdaderamente especial, no solo para las parejas, sino también para los familiares y amigos que las acompañaron. La ceremonia dejó una huella profunda en todos los presentes, reafirmando la importancia del matrimonio como una unión sagrada y el valor de construir una familia con bases firmes en la fe.







