Una noche de sueño mal dormida es suficiente para que nos levantemos exhautos por la mañana. Esa, infelizmente es la realidad de muchas personas en el mundo entero.

Hay diferentes tipos de trastornos, como por ejemplo apnea (cuando no hay aire y la respiración es difícil), parálisis del sueño y bruxismo (rechinar y apretar los dientes involuntariamente) e insomnio (incapacidad para conciliar el sueño o permanecer dormido durante toda la noche).

El ajetreo del día a día, con pocas horas para dormir, el uso de aparatos tecnológicos a la hora de dormir, son algunos de los factores que contribuyen a la mala calidad del sueño y, en consecuencia, a los trastornos del sueño. Sin embargo, es importante señalar que estos trastornos también pueden estar vinculados a un problema espiritual. En el libro “Secretos del Ocultismo”, el autor, el obispo Edir Macedo, habla sobre el tema:

“Por lo general, cuando una persona está oprimida por el diablo, tiene nerviosismo, dolores de cabeza e insomnio. El insomnio frecuente es uno de los mayores males de la posesión por parte de espíritus demoníacos. Los espíritus alojados en la mente de las personas las hacen sentir inquietas, incluso durante las noches. La persona puede incluso estar muy cansada, pero el sueño no aparece.
Los espíritus se complacen en vernos torturados por el sufrimiento. Les gusta que estemos afligidos, angustiados, cuando la Biblia declara que, “Cuando te acuestes, no tendrás miedo; te acostarás, y tu sueño será dulce” (Proverbios 3.24).

EL PODER DE LA FE
Cuando el insomnio es constante, los problemas y la angustia son pensamientos que le perturban toda la noche, es necesario buscar la liberación, expulsar el mal de una vez por todas.
Muchas veces una persona pasa noches sin dormir porque su fe está debilitada. Por lo tanto, sea cual sea el tormento que estés enfrentando, busque el Espíritu Santo y despierte su fe en la lucha contra el mal.

Alexandra:

Consumía marihuana y cocaína, tenía insomnio y quedaba hasta 15 días seguidos sin dormir.
A causa de eso desenvolví
depresión. Lloraba sin motivos aparentes y eso me hacía sufrir hasta en la vida amorosa.
Estaba siempre muy nerviosa, me consideraba una persona amarga.
Cuando andaba en la calle tenía la sensación de que algo me seguía.
Mi madre conoció la Universal, ella fue sin caminar y salió caminando. Ahí comenzó a luchar y usar la fe por mí. Yo acepté su invitación y comencé a participar de las reuniones de liberación y al poco tiempo el Señor Jesús me liberó de los vicios y del trastorno del sueño.