Contar con Dios en la vida cotidiana es más que orar, también es obedecer Su guía y confiar en Él.

¿Alguna vez has notado cuántos problemas tiene que resolver una mujer en un día? Además de sus responsabilidades en el trabajo y en el hogar, a menudo necesita ayudar a su marido y a su familia y también tener tiempo para sus amigos y sus estudios.

Con su esencia decidida, la mujer no suele esperar y hace lo que hay que hacer. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que necesitan tomar conciencia: aquellas que, a pesar de poner todas sus fuerzas en lo que hacen, no consideran a Dios en sus luchas diarias.

Al contrario de lo que muchos imaginan, considerar a Dios no se limita a orar, sino que también implica seguir Su guía. La respuesta que recibimos no siempre es la que queremos escuchar, pero quien cree en el poder Divino la obedece.

SEÑALES DE OBEDIENCIA
¿Cómo sabes si realmente crees? La Sra. Viviane Freitas responde a esta pregunta: “A veces uno tiene sus propios gustos, su forma de pensar y no quiere aceptar la guía que Dios le da, porque quiere hacer su voluntad. Entonces crees en tu voluntad y la cumples más que a la Voluntad de Dios y eso es lo que separa a los que creen de los que no creen”.

En la práctica, las personas que creen en Dios son humildes, aceptan el cambio y están dispuestas a aprender. “Los que no creen ni siquiera quieren oír hablar de la Verdad, porque quieren imponer su forma de pensar. Entonces no confían en Dios y no cuentan con Él, no aceptan el aprendizaje y esto es muy grave”, advierte Viviane en su blog.

En la vida cotidiana, una mujer que sigue su propia voluntad puede incluso pensar que lo está haciendo muy bien, pero está desperdiciando la oportunidad de contar con Aquel que conoce el pasado, el presente y el futuro y quiere lo mejor para el ser humano, como es mostrado en la Biblia en Jeremías 29.11-12.

El cambio está a tu disposición
El primer paso para cambiar es reconocer que no has obedecido la Palabra de Dios, a pesar de creer en Él. A continuación, debes tomar una decisión. “Si hasta ahora te resististe y quisiste hacer todo a tu manera, puedes decidir creer, tomar una actitud completamente diferente a la que venías tomando y lanzarte a la Voluntad de Dios”, enseña Viviane.

La obediencia no facilita el camino, pero trae paz y la certeza de que el control de todo está verdaderamente en manos de quien sabe lo que hace.

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